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jueves, 15 de mayo de 2014

CELEBRACIÓN DÍA DEL MAESTRO

Hoy en fecha tan especial quiero plantearme y plantear  algunos interrogantes a mis compañeros de brega agremiados en este vocablo tan hermoso que irradia magnificencia.
Maestro  (del lat. Magister) es alguien que ha estudiado magisterio, es toda persona que enseña, dedica su profesión a la docencia o brinda enseñanza a través de su ejemplo de alguna forma determinada”.
Somos de verdad maestros?, sentimos que amamos lo que hacemos?
Es una misma verdad lo que enseñamos y exigimos a nuestros alumnos y nuestro ejemplo que también enseña?

Hoy en Colombia se habla de una revolución educativa y en ella se pide que se enseñe a nuestros iniciados las tan nombradas y visionarias competencias; el mimo ministerio en un texto titulado “Pedagogía de la enseñanza de la filosofía en la educación media”, define el trabajo por competencias. Se entiende por competencia un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes,comprensiones,disposiciones cognitivas, socioafectivas y psicométricas apropiadamente relacionadas entre sí para facilitar el desempeño eficaz y con sentido de una actividad en contextos relativamente nuevos y retadores” ; también aclara y enfatiza que  el trabajo por competencias está muy lejos de ser solamente memorístico, ya que las mismas competencias se evidencian en sus desempeños que no son más que lo que cada uno hace con sus saberes; aprender no es sinónimo de mecanizar.

También es cierto, que las normas educativas piden en su visión, misión y filosofía, que eduquemos personas basados en valores, lo cual implica que quien exige debe dar; por ello  cabe reflexionar si son verdaderamente basados en valores nuestros actos educativos.

Por momentos se piensa que ser maestros nos vuelve seres intocables, incólumes, soberanos,  llenos de verdad, sin aproximación a la equivocación; sin embargo la realidad nos enseña que si nos equivocamos y además que ocasionalmente se reconocen estos errores.

Recordemos que es noble equivocarnos y reconocer el error, sin necesidad de escudarnos en valías de seres cargados de omnipotencia y superioridad frente a nuestros educandos. Es bueno pensar detalladamente que con el ejemplo enseñamos más que cuando aplicamos páginas a nuestros alumnos con la pretensiosa idea de ser repetidas de manera mecánica sin dar entrada a la crítica, la reflexión y la autonomía que cada persona debe portar.

Dejemos que en la libertad de expresión con inteligencia se habitúen al dialogo comprensivo, al trabajo en equipo, la sabiduría del ser sociable, la integración social y no impongamos criterios represivos, personales y egoístas sobre el bien común.

Dictamos la cátedra de ser competentes, exigimos a nuestros alumnos valores por escrito y nos olvidamos que nuestros actos como personas se alejan de ser ese ideal de valor y de trabajo por competencias.

Si hoy se celebra nuestro día reflexionemos hasta qué punto somos consecuentes con lo que enseñamos con lo que vivimos.

Estas palabras no son más que una reflexión crítica contextuada y una argumentación que nos pone a la mirada de una búsqueda propositiva de mejoras como personas y como maestros.

Seamos amigos de nuestros estudiantes para enseñarles a pensar y no para que hagan lo que pensamos; que cada uno explore la toma de decisiones y que busque en el otro no un medio para llegar al fin, sino un fin en sí mismo, ser personas humanas, libres, autónomas, sociales afectivas, propositivos, que argumenten, basados en el bien común y no individual.

Fomentemos en ellos la amistad, no la enemistas; la felicidad, no la tristeza; la sabiduría, no la repetición irreflexiva y lo mejor, el  amor y no el odio entre ellos.

DIEGO DE J. LEMUS CANO
LIC EN FILOSOFÍA Y LETRAS


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